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# El Carapolla
- URL: https://www.carlosmalpartida.com/el-carapolla/
- Published: 2020-03-20T16:52:57.000Z
- Updated: 2026-09-15T19:11:49.000Z
- Description: Desconozco de dónde sale realmente el mote aunque lo puedo intuir porque he visto que lo usan mucho los mismos que compartían antes el…
- Author: carlos malpartida
- Tags: #Migrated-1786181758022, #Import 2026-08-08 11:36, Política

Desconozco de dónde sale realmente el apodo aunque lo puedo intuir porque he visto que lo usan mucho los mismos que compartían antes el ingente material *agitprop* con Manuela Carmena en todo tipo de interpretaciones, poses y acabados. Increíble lo que la anterior alcaldesa ha hecho por la inspiración, el diseño y la ilustración en Madrid y el resto de la galaxia conocida. Debemos ser muy pocos los que, dedicándonos a la publicidad, el diseño o la cosa gráfica, no tengamos creada una estampita de la Madre Teresa Carmena. Un homenaje a su persona y a su bonhomía. Esa paz, esa luz, esa justicia social. Ese llegar a ver en lo más profundo y pantanoso de las mujeres y hombres. Tan achuchable. Tan natural en su cocina. Ese convertir el agua en vino. Cuánto te extrañamos. Qué vacío has dejado en los buenos corazones y corazonas de tantos ciudadanos que hoy, en tiempos aciagos, lloramos tu falta. Ojalá vuelvas pronto por el bien de la industria de la propaganda y de los niños famélicos de Madrid que ya son legión, otra vez, bajo el yugo negro de la derecha voraz.

El caso es que con lo de “carapolla” le han hecho un favor tremendo al ciudadano antes llamado José Luis Martínez-Almeida (aka El Carapolla). Pero un favor grande de esos que te cambian por siempre hasta hacerte ser otro. El Carapolla ha pasado de ser un tipo más bien normal, algo así como un funcionario empollón con gafas, jerselito anudado y zapatos castellanos, a tener una dimensión de sinvergüenza realmente chungo y curtido. De afeitarse a pelo con un sable. Un canalla tanto en los salones de alta sociedad —y en las camas de las marquesas—, como en ese lado salvaje y cruento de la vida donde el mote va siempre antes condicionando la leyenda. El Vaquilla, El Pacorro, El Torete. Tantísimos en ese parnaso de las navajas y los descampados. Ahora, El Carapolla. La verga siempre de avanzadilla pero sin perder nunca sus poderes de gestor y su bastón de mando. Su toque, su don. Un hombre inhiesto, vigoroso, nervudo. Nuestro alcalde. Un macho Madrid Central.

Anda El Carapolla estos días ejerciendo sus embestidas a trote y moche. Desatado y desbancando ya al muchacho de color del whatsapp. El Carapolla del whatsapp. Ahí, con *toa* su picha gorda y mayestática. Corajudo y embutiendo decisiones. Dejando el surco al paso del falo. El mote le ha dado cualidades propias que han transmutado su ser y su cuerpo en una especie de nueva fuerza de la naturaleza. Un titán desde el Madrid de extramuros y gallinejas hasta el goloseo lúbrico de Chueca. Ídolo de ámbar, Dios fecundo. En cada decisión, en cada declaración y en cada rueda de prensa es imposible no sentir su poder centrípeto y pollorudo. Su presencia gigante, abultada y caliente. El trabuco cargado y la mirada empotradora. Irresistible. Irradiador. Oh, El Carapolla.

A cuenta de la cacerolada del otro día hay un vídeo donde El Carapolla denuncia lo obvio: lo mal intencionado y perverso del hecho para la búsqueda del enfrentamiento y la ruptura. La vergüenza ajena. La deslealtad. La miseria moral con mil muertos calientes. La estrategia para desviar la atención. Después empieza a mencionar, uno por uno, a todos los héroes anónimos de los que se siente orgulloso y sí le emocionan y con los que se identifica. En cada “a mí lo que me emociona”, un pollazo. Los empleados de la funeraria municipal, pollazo. El SAMUR, pollazo. Las cajeras y los reponedores, pollazo. “Las caceroladas ni aportan ni salvan vidas”. Se la saca El Carapolla.

Algunos bromean y se dice que en nueve meses tendremos un nuevo *baby boom* en España. No hace falta ser tan listo ni tan pitoniso como Fernando Simón para asegurarlo. Convencido de ello. Basta con ver a El Carapolla para que te embarace. Siga usted así. Aguante. Mientras dure dura. Muchísimo ánimo, Carapolla.