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# El hormigueo de Antonio Soler
- URL: https://www.carlosmalpartida.com/el-hormigueo-de-antonio-soler/
- Published: 2019-05-10T18:37:24.000Z
- Updated: 2026-09-15T20:34:32.000Z
- Description: Ayer casi llego a las manos con mi abogado —sí, me encuentro entre esos hombres importantes que tienen abogados a pares— porque me quería…
- Author: carlos malpartida
- Tags: #Migrated-1786181758022, #Import 2026-08-08 11:36, Miscelánea

Ayer casi llego a las manos con mi abogado —sí, me encuentro entre esos hombres importantes que tienen abogados a pares— porque me quería convencer de que soy un tipo muy leído. Y yo diciéndole que no, y él erre que erre con la matraca. Así un buen rato mientras apurábamos el quinto o sexto gintónic. No deja de ser halagador que te presupongan cierta cultura cuando soy un analfabeto prácticamente funcional. Directamente funcional, para qué nos vamos a engañar. Pero uno de esos analfabetos con ganas. Y un analfabeto con ganas es casi tan peligroso como un abogado. O dos abogados juntos.

No aspiro a la cantidad. Sé que no leeré jamás ni lo básico ni lo fundamental. Lo mínimo. Ya solo espero leer con atención, cuidado, esmero, esfuerzo (leer cuesta), la humildad debida y toda la delicadeza que pueda. Y casi dando saltitos entre libro y libro por si hay alguna mina libresca que te termine de quitar las ganas para siempre. Así es como he leído *Sur*, la última novela de Antonio Soler.

*Sur* es un hormiguero. El que haya leído la novela o la vaya a leer entenderá muy fácil la comparación por la presencia latente de las hormigas desde la primera página. Pero va más allá la imagen porque no es una simple metáfora y realmente el libro es un gran hormiguero — tal cual— de túneles, meandros, personajes y situaciones. Distintas tramas, como caminos subterráneos, que se solapan en un único día de agosto en Málaga a excepción del viaje que hacen dos de sus almas a Madrid (más la ida y vuelta en el AVE). Insectos acalorados que recorren la ciudad portando su propio grano vital de desesperanza, poesía, desgarro, presencia, ausencia, violencias varias, frustración, miseria, sexo, patetismo, sudor, calor, engaño, dolor/es, cierto futuro posible aunque más bien poco, y muerte (fallecidos en vida arrastrando las alpargatas o de la definitiva e irrevocable).

Leo atento, ya digo, y es *Sur*, para mí, dos deslumbramientos que se te quedan dentro a modo de cosquilleo carnívoro. Esa inquietud ante algo poderoso de lo que debes aprender. El primero es el asombro por la capacidad de Antonio Soler para horadar en las tramas y hacer una novela realmente impactante con diferentes tonos, giros, formas de narrar y casi en distintos dialectos incluyendo mensajitos a lo *guasap*. Innovador y todo un ejercicio maestro múltiple. El segundo tiene que ver también con lo anterior pero en el sentido de que la novela es tan buena que es como si fuera demasiado buena. El tío es un máquina. Está sobradísimo. Los personajes son profundos, complejos y descritos de tal manera que piensas que es imposible definir mejor en cada caso, situación o pensamiento. Y me mosqueo. Hay como mucho ajeno, una extrañeza, ante esa facilidad. Cierto vacile. Algo de desapego científico, aséptico, de Soler a sus bichos. Diseña el hormiguero, pone a corretear a todo ser que encuentra, conecta los túneles, plantea finales o deja caminos abiertos donde se despeñan (o se van a despeñar), pero de alguna manera Soler se queda fuera. Muchos dirán que eso es, precisamente, la gran literatura. Y tendrán toda la razón —qué sabré yo—, pero a mí me termina pareciendo muchísimo oficio y como si “solamente hubiera escrito una novela” y no la vida habiendo estado cerca. Algo simplemente artístico, folletinesco, cinematográfico o directamente entomológico. No sabría explicarlo mucho mejor pero de alguna forma me siento parte de algún tipo de experimento y no termino de estar cómodo. Otra hormiga a la que va quemando con la lente de aumento de su prosa. Y sin embargo, sales achicharrado pero indemne. Entretenido pero no transformado, o no del todo. Absuelto. No culpable. Aunque eso sí, con una lectura más. Y ya van hasta dos por derecho.

Se la voy a regalar a mi abogado. A mis abogados. Deberían hacer lo mismo.