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# La radial
- URL: https://www.carlosmalpartida.com/la-radial/
- Published: 2015-08-10T11:13:33.000Z
- Updated: 2026-08-08T09:36:50.000Z
- Description: De mayor o menor potencia y tamaño, la radial es una de esas máquinas que están muy presentes en cualquier tipo de obra, fábrica o taller…
- Author: carlos malpartida
- Tags: #Migrated-1786181758022, #Import 2026-08-08 11:36, Diario

De mayor o menor potencia y tamaño, la radial es una de esas máquinas que están muy presentes en cualquier tipo de obra, fábrica o taller. Resulta raro no encontrarte al menos una radial allí donde se esté trabajando. Si bien las hay industriales lo normal es que sea una herramienta relativamente básica, manejable y que tiene como característica principal el disponer de un motor que le permite girar con gran fuerza distintos discos diseñados para todo tipo de funciones. Principalmente cortar pero también esmerilar, lijar o pulir cualquier superficie o material. De la madera al acero o el ladrillo pasando por el granito, la piedra o la cerámica dependiendo de la envergadura de la máquina y el disco. Todo aquel que se haya acercado a una radial sabrá del especial cuidado que hay que tener en su manejo ya que cualquier error, bloqueo, descuido o mal uso puede ser muy peligroso y hasta fatal por la fuerza y el filo de los discos. No pocas son las historias sobre fallos, discos que se sueltan al estar mal apretados o de radiales que directamente se caen o se escapan de las manos estando todavía en funcionamiento. Multitud de accidentes laborales donde anda una radial por en medio.

No hay nada fortuito, no hay accidente. Parece que no es el caso. Elegir una radial con la suficiente antelación y previsión, cogerla con un claro propósito asesino, enchufarla, hacerla girar con la violencia propia y maquinal de una radial y convertirla en una amoladora de muerte. Piensas en ese momento concreto, en ese instante puntual de arrancar la máquina, de hacerla girar hasta que el tipo se asegura de su correcto funcionamiento y te sientes estremecido por la crueldad tan excesiva y la brutalidad tan extrema. Por lo puramente atroz y bestia del crimen. Una radial, joder, una puta radial. Desde que leyera la noticia hace un par de semanas evito el caso en los periódicos (por no hablar de la televisión) para no sentir en mis ideas el escalofrío circular de la radial en funcionamiento.

«El mal no soporta el foco». Desconozco el momento en el que acaba la noticia para dar paso al relato morboso o a la novela negra, si no es todo lo mismo, pero casos como este que se convierten en espectáculos mediáticos me reafirman en la idea de que se debe legislar para que sean escrupulosamente tratados por los policías, jueces y psiquiatras correspondientes (también por los periodistas) e impedir así convertirlos en literatura más o menos barata y en espectáculos públicos televisados. Hay que evitar añadir más ruido innecesario, gratuito, mórbido, al ruido incesante de la radial. Corremos el riesgo de transformar el crimen en una mole de opiniones, comentarios y chismes. Banalizarlo, aligerarlo incluso. Un efecto embotador, pernicioso. Una radial. Piensen detenidamente en el funcionamiento de una radial. No hacen falta más detalles, solo el mecanismo propio de la máquina.

El mal, ¿cómo enfrentarnos a él? ¿cómo abordarlo? ¿cómo mirarlo? No podemos dejar de analizar la maldad, no debemos dejar de pensar en esa maldad tan abrupta ya que está presente en la condición humana, en nosotros mismos por monstruoso, aterrador y duro que nos parezca. Son demasiados los ejemplos. Y si bien el mal no soporta ser descubierto, cómo educarnos para darle la visión justa, para poder centrar el debate en lo esencial, en su escala adecuada e intentar paliar y sobrevivir a sus efectos. Cómo hacerlo con el suficiente valor y serenidad y cómo saber elegir la dimensión, la calidad y las características de ese particular foco para intentar encontrar algo de luz verdadera entre la nada herrumbrosa del disco de una radial girando.