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# Los raperos
- URL: https://www.carlosmalpartida.com/los-raperos/
- Published: 2018-03-02T20:37:49.000Z
- Updated: 2026-09-15T19:12:11.000Z
- Description: Lo que más sorprende de las condenas a los raperos es que existan raperos como tal. Ra-pe-ros. Palabra viejuna en época de milenials y…
- Author: carlos malpartida
- Tags: #Migrated-1786181758022, #Import 2026-08-08 11:36, Política

Lo que más sorprende de las condenas a los raperos es que existan raperos como tal. Ra-pe-ros. Palabra viejuna en época de *milenials* y casandras. Es escuchar «raperos» y empezar a segregar una saliva con regusto a los años noventa. Vamos, de cuando teníamos todavía pelo e íbamos con la gorra patrás desparramand*o fl*ow por aquel descampado lleno de mierda y frustración justo detrás del instituto. Los trenes de cercanías pasaban como flechas rojas y blancas dirección a un Madrid desconocido y metálico que nos resultaba extrañamente lejano. Y allí estábamos nosotros con nuestr*os edings* dispuestos a asaltar el mundo a golpe de rimas y dejando nuestra marca, indeleble en el tiempo, al lado de la de Muelle. Bueno, allí estaban ellos porque yo procuraba no mancharme mucho ni rimar muy alto porque de la hostia que me daba mi madre me canteaba la cara. Hay madres con más poder coercitivo que el mismísimo Estado. Ese si que es un gran enemigo.

Por consiguiente, que diría Felipe y para no salirnos de la época, he de reconocer que fui un rapero contenido, un rapero en la intimidad. Como para dentro. Un poco rural ya que venía del pueblo con los pantalones muy subidos (cosa que aunque después se popularizó en Marbella no estaba del todo bien visto en el momento). Ser rapero era duro de verdad, y carísimo. Era muy difícil ser rapero y pobre. Lo que ha conseguido el tal Pablo Hasel viniendo de clase tan humilde y trabajadora, proletaria, es de mucho mérito. Sólo en chándales te debías gastar un sueldo y al final tenías solo uno oficioso de rapear que repetías muchísimo, y no precisamente de marca, por lo que más que el príncipe del Hip Hop parecías un yonqui chungo. No fue mi mejor época.

«Han condenado a unos raperos». Suena tan raro. Lejano y nostálgico de alguna manera. Casi a cabina telefónica y monedas de veinte duros. A pipas en un banco. A mí me rechina la denominación porque además trae al centro del debate esa cosa manoseada de la excusa del arte como escudo para la atrocidad. ARTE. RAP. Como si ser rapero, o decirlo cantando, nos pudiera permitir desear la muerte de los no raperos o de aquellos que no van encadenando ripios como nosotros. El canal justificando el mensaje. Protegiendo el mensaje. No han entendido nada y hoy estos niños pijos están dispuestos a quitarnos la gloria a los que sabemos crear verdad, la única revolución posible, después de criarnos en un descampado de mierda sin más futuro que darle patadas a un bote. Al trullo o a la Sexta con la camisita del caballito y las gafas de no haber roto un plato. Joder, no nos faltéis. Respeto.