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# Manos para descuartizar leones
- URL: https://www.carlosmalpartida.com/manos-para-descuartizar-leones/
- Published: 2017-03-05T19:09:15.000Z
- Updated: 2026-09-15T20:31:01.000Z
- Description: Atreverse a escribir algo sobre También esto pasará de Milena Busquets es todo un riesgo porque cabe la posibilidad de que lo lea la…
- Author: carlos malpartida
- Tags: #Migrated-1786181758022, #Import 2026-08-08 11:36, Miscelánea

Atreverse a escribir algo sobre *También esto pasará* de Milena Busquets es todo un riesgo porque cabe la posibilidad de que lo lea la mismísima Milena y lo destroce con esa ferocidad propia de las arqueólogas y las hembras que te desmontan con tres adjetivos después de un vistazo rápido a tus hechuras. En algún momento del libro escribe que para conocer a un hombre no hay más que pedirle que se ponga en medio de la calle y te diga lo que ve. «Lo que pensamos no es tan importante. Es lo que vemos lo que cuenta». Voy a intentar arrimarme muy poco a riesgo de introducir la pezuña hasta el fondo aunque esto, siendo un tío, está más que asegurado: «los hombres siempre siempre acaban metiendo la pata» dice Blanca o escribe Milena al inicio del texto. Dando por segura mi masculina equivocación final ya solo es cuestión de intentar pelear alguna batalla o perder a los puntos.

Todo el libro parte de esa premisa del mirar, del asomarse de forma sincera a un momento señalado en negro por la muerte de una madre inmortal que también fue padre, monstruo y mito. Observar desde el desgarro y ver ausencias (las presentes y las remotas), infancias, machos con el catálogo de defectos propios de los ex maridos, juventudes, hijos, derrotas, amigas con el catálogo de virtudes propias de la lealtad, mares —todos los que caben en el Mediterráneo de Cadaqués—, tiempos pasados, radares sexuales, perros fieles como perros y felicidades. Mucha felicidad. A pesar de lo que pueda parecer, la novela supura un pus feliz desde el tajo en la carne. Es un libro tremendamente alegre desde la pena; una carta de amor, respeto y gratitud. Gratitud por la belleza aprendida, por la infancia de soles y futuro, por los libros, por la cultura, la educación, por los eternos veranos, los viajes y el aprendizaje. Por vivir, por haber vivido tantísimo al lado de una mujer que le dejó en herencia una chaqueta y la grandeza de una sombra donde resguardarse por siempre de la luz monocroma de la mediocridad. Milena llora a su madre pero no puede sentirse más orgullosa de ella y más feliz de ser su hija. Y esto es muy hermoso.

No es difícil sentir cierta envidia — y no hay envidia sana— por las dos (Blanca o Milena) ya que su «también esto pasará» es una falsa moraleja válida para todos los que seguimos en este cuento. Pasará la juventud (ya pasó), pasará la muerte de los próximos (ya está pasando) y pasará el tiempo de uno (se aceleró hace muchísimos años). Y sin embargo, algunos no sabremos nunca definir con el mirar certero y puntiagudo de Milena Busquets y estaremos en medio de la calle medio ciegos intentando palpar el mundo con muchísimas menos certidumbres y emociones que ella y no precisamente con “manos de descuartizar leones, como la de los hombres que me gustan” y sí con manos blandas de dudas y debilidad. Manos de orfandad, de mal hijo.

Los leones llevan tiempo royendo el esternón, entraron sin mucha resistencia. Hay que echarles libros de vez en cuando para que lo combinen con el hueso. *También esto pasará* lo trae una leona. La naturaleza no es tonta y por eso cazan ellas. Los machos al final siempre siempre nos equivocamos.