El tocón

Me acaba de sonar el teléfono rojo por tuitear sobre Monedero y el tocamiento a Soraya Saénz de Santamaría. Suena de vez en cuando y tengo…

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El tocón

Me acaba de sonar el teléfono rojo por tuitear sobre Monedero y el tocamiento a Soraya Saénz de Santamaría. Suena de vez en cuando y tengo que borrar mucho y cortarme mucho más. Me censuro mogollón aunque no todo lo que debiera para cuidar la reputación online. Cuiden mucho su reputación online ya que es más importante que los triglicéridos. A lo mejor debo plantearme crear una cuenta B para escribir desde el anonimato porque me trae más de un problema. Pero lo B está un poco mal visto en estos momentos [con lo aficionados que somos a hacer las cosas en B] y al fin y al cabo son cuatro días y a tuiter se viene a jugar. Tampoco es que sea yo influencer más allá de la intimidad y sólo me leen cuatro gatos y gatas, que son todos pardos y pardas. O cuatro gatas y gatos que son pardas y pardos. Difícil esto de los géneros.

Ahora que todo es violencia y micromachismos esperábamos más condena a la actitud del ilustre profesor. Son casi las nueve de la noche y hay algunas abanderadas del feminismo digital que no han dicho ni esta boca es mía. Dónde estarán. Madre mía si es Rafael Hernando el que hace algo así. Hay que cerrar internet y clausurar España o Españo. Ya esta mañana había muchas risas con un tuit de El Mundo Today donde le ponían una gorra nazi a la traductora de signos para que no se «perdieran los matices» del discurso del diputado Popular. Ay el humor, cuántas risas con el humor zurdito y lo nazi en las redes sociales.

El macho y viejo profesor pone las garras, esas manos letradas, sobre la ya exvicepresidenta convirtiéndola en presa y tuiter no se levanta en armas hasta la condena de las doleras. Agarra, rapaz, con ganas de humillar. Hasta parece que estaba esperando detrás de un seto, el muy zorro, para saltar sobre ella y hacer sangre. Si eso no es heteropatriarcado dominante y agresivo además de un machirulismo extremo pues yo ya no sé. Le ha faltado colocarse el paquete después de la hombrada. Machote.