Pitingo Lives Matter

Pantallas fundidas; horas sin actualizar; vídeos espasmódicos de los chavales en el tiktok; puñitos negros en alto; estudiados apagones de…

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Pitingo Lives Matter
Foto: GoToVan · CC BY 2.0 · Wikimedia Commons

Pantallas fundidas; horas sin actualizar; vídeos espasmódicos de los chavales en el tiktok; puñitos negros en alto; estudiados apagones de las marcas comerciales que se las saben todas; perfiles enlutados. Influencers negándose a decir nada arriesgando así sus vidas (especialmente las digitales que son las importantes) y aumentando la sensación de orfandad y desconsuelo de sus fologüers mientras duró la huelga y la negra protesta. Durísimos silencios, negrísimos como sentencias, de los instagramers. Tuiteros rodillas en tierra [aunque esto es tónica general desde antes del BLM]. Los estados del guasap con todo tipo de mensajes de encendido y negro apoyo. Artistas –por supuestísmo y en vanguardia–, políticos de muchas plumas y pelajes, cuentas oficiales, cuentas oficiosas, cuentas chungas, bots, ultrabots. Todos a una y en negro en todas las variantes y gamas posibles. Negritud solidaria. El todo negro. Negro, negro, negrísimo. Apagón. Empujando contra el racismo. Claro que sí. El fenómeno Black Lives Matter no podía dejar de hacerse presente en nuestro país, siempre tan solidario con las causas foráneas, y se cuentan con los dedos de una mano el que no corriera a publicar algo para mostrar su rechazo y adherirse a la causa. Ya pasó la movida, internet es una turbina dentada que todo lo carboniza hasta convertir cualquier fenómeno en hollín digital a las pocas horas, y casi ni nos acordamos pero hubo uno días de compromiso digital BLM que emocionaba hasta la lágrima. Lágrimas negras que cantaría El Cigala.