Trata de arrancarlo, Karius
«Cantar, no cantes, que vas al infierno con el payo Hitler». Siempre recuerdo esta frase que me dijeron un día en un tablao flamenco de la…
«Cantar, no cantes, que vas al infierno con el payo Hitler». Siempre recuerdo esta frase que me dijeron un día en un tablao flamenco de la Cava Baja madrileña. Uno era joven y estúpido, todavía más que ahora, y en vez de ir a escuchá («vamos a escuchá»), que es a lo que se va a los tablaos, te arrancas, te arrancas y no ves el peligro ni las posibles consecuencias. Te caes con todo el equipo. No me mataron de milagro aunque a lo mejor estoy exagerando un poco. Siempre recuerdo esta anécdota como ejemplo de prudencia y medida cuando me da el arrepío, el ímpetu y me obceco o no veo. Mano de santo. El infierno del payo Hitler. Me he ahorrado muchas clases de mindfulness.
Ahora, si te metes ya en faena y vas sin medida, mejor hacerlo con estrépito. Ni medianías, ni aguantarse un poquito. A pulmón y a calzón quitao. A muerte. A cantar. Que se te hinche la vena flamenca aunque seas nibelungo. Ves una y otra vez las jugadas del bueno de Karius y te dices, ahí va uno de los míos. Olé sus huevos toreros. Maestro entre maestros del estrépito y del caer sin miramientos. Se habla mucho del primer y tercer gol pero en el segundo se le ven menos los brazos que a un portero de futbolín. Es tal la cumbre de lo logrado ayer por el bello portero alemán que yo me plantearía editar el vídeo de la final como una antología del cante jondo. Soleares, martinetes, saetas, fandangos. Pocos palos quedaron por sonar en Kiev.
Si hay algo más difícil que ganar, es levantarse para seguir ganando o para intentarlo si además no te ha dado Dios el beneficio del duende. Por eso el Madrid tiene 12+1 (va a ser mal año para los supersticiosos) y los demás no. Al Madrid ya le puedes sacar el hombro a mala hostia en la primera parte que va a seguir con él en cabestrillo hasta que te mate. Y encima te saca la lengua. Es cabezonería y casta (miura, seguramente). La grandeza del que no se rinde. Competitivo hasta más allá de la competición. Después está el fútbol o el juego [inserten aquí a su lírico de cabecera preferido] pero lo primero es la actitud. El egoísmo de quererlo de verdad. Eso no es cuestión de dar pasecitos.
Pienso en Karius, sin ser yo comunista como Alberto Garzón, y en lo que le debe estar tocando vivir en su particular infierno de manos blanditas, pases al contrario y vuelos sin motor con menos elasticidad que un tronco. Ojalá el fútbol, en su ciclotimia constante, le de otra oportunidad para poder resarcirse y le veamos un día llorar de alegría. Límpiate los mocos, trata de arrancarlo y adelante compañero, ni un paso atrás. De tíos a los que no pegaron en un tablao flamenco están los cementerios llenos. No caminas solo. Ánimo, hermoso.