VOX y los listos

Los listos. En España hay muchos listos y listas o listes. Listísimos. Ninguno de ellos supo adelantar, ni por asomo, lo que el domingo iba…

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VOX y los listos
Fumando espero

Los listos. En España hay muchos listos y listas o listes. Listísimos. Ninguno de ellos supo adelantar, ni por asomo, lo que el domingo iba a pasar en Andalucía. Todos los sesudos razonamientos son a toro pasado (o tora o tore), porque una de las cualidades del listo es que vive del análisis a posteriori, de etiquetar lo que ya ha sucedido para volver a no prever lo siguiente. Vamos, lo que hacemos también los tontos y la gente sin estudios, los analfabetos. Los que vamos con taparrabos y dando garrotazos a la parienta, el pariente o parientu. Al final, la sorpresa es tremendamente democrática e iguala a los listos con los bestias. A la intelectualidad con sus academias, cátedras, estudios y esa superioridad columnita del que sabe de verdad y escribe en los periódicos —el tuiter de los pobres — con los borregos. Todos con cara de gilipollas viendo como un tal Santiago Abascal campeona casi sin quererlo y medio sin proponérselo. Fachas, ultrafachas, megafachas, hiperfachas, fachísimos, fachas galácticos, fachas por aquí, fachas por allá, que si El Ejido, que si la xenofobia, que si el populismo, que si la extrema derecha, que sí que son de extrema derecha, derechísima, derechona. Que si la madre que los parió, que si Franco y la guardia mora. Un estrés. La úlcera. Están los listos que echan humo con las cabezas reventonas de fascismo. Ya podíais haberlo dicho antes. ALERTA FACHA PREVIA. Tantos medios de comunicación, tanta maquinaria de partidos, y os gana un barbas con un megáfono y un caballo. Pues no dice el tío de Galapagar que todos a la calle a defenderse de la amenaza fascista. Y en semana con puente, encima. Avisa antes, joder, Pablo Manuel.

Hay cansancio con tanto inteligente. VOX es también un reflejo de ese agotamiento o de ese distanciamiento. A los tontos empieza a no importarnos que nos llamen tontos con todas las letras. El tonto orgulloso en su inopia pero en su honradez ignorante. Se habla de muchas desigualdades sociales pero muy poca gente pone el foco en ese desprecio con el que los listos, en su verdad de la buena, tratan a los cortitos. Haced lo que yo os diga que para eso he estudiado. Que tengo estudios, chavales. Dos másteres y un curso de verano. Que la cosa va por aquí, gente. El desprecio es un buen motor en la vida. El desprecio moviliza. Esta semana, después de los resultados, les ha tocado sufrirlo a casi 400.000 andaluces que han decidido vivir con el estigma de lo “facha” por voluntad propia y para cabreo de la inteligencia a la que han pillado en bragas, bragos o bragues. Pero no se crean que los listos reculan ya que ellos son muy suyos y para algo han viajado y saben idiomas. Los listos van a seguir erre que erre. Ellos son los auténticos ciudadanos del mundo y todos los demás catetos con boina y chato de vino. Gente que ni lee El País. Va a ser divertido ver a tanto sabiondo darse de cabezazos. Y la próxima avisad, espabilados, que después viene Paco con la rebaja. Si podéis.