Zizou bohemio
Resulta que el Madrí era ganar en primavera y anda la merengada sacando pecho del año que ha firmado el equipo porque se ha competido súper…
Resulta que el Madrí era ganar en primavera y anda la merengada sacando pecho del año que ha firmado el equipo porque se ha competido súper mega bien y hasta el final (si olvidamos el borroncito minúsculo del Alcoyano). Pero que te lo dicen a pies juntillas y sin inmutarse los tíos y es ya un mantra compartido por consenso, o konsenso, que escribiría Ruiz Quintano. Quizá es un efecto secundario de mezclar vacunas sin remover y a lo loco (pinche usted, y póngame lo que quiera, que hemos venido a jugar) o de estos primeros calores de un verano que ya asoma. Ver para creer esta resignación india de secundarios como si los hubiera imbuido el espíritu colchonero. Cholismo en el ambiente, en suspensión. Distancia. Cuidado que lo pillan. Se empieza por esto de valorar mucho lo de competir sin ganar, aunque te crujan en un córner, y se acaba cubierto de pipas hasta las cejas o dejándose bigote para aplaudir los futuros goles del Kun Agüero.
Mucho de culpa tiene Zidane que cabezón él, y de flor en flor, fue sumando resultados hasta casi hacer un nuevo milagro (como el de la multiplicación de orejonas en años consecutivos) cuando lo podía haber mandado todo al carajo mucho antes. Ahí, erre que erre, hasta el final. Le ha faltado un pelo pero la verdad es la que es y la temporada es un fracaso por más que se quiera poner todos los parches y las excusas. Se va y muchos le afean el gesto cuando la verdad es que llevan esperándolo desde hace meses. Recuerdo la noche de Kiev como en la COPE los periodistas, en plan ángeles exterminadores, le escribían el ultimátum y lo sentenciaban. Menuda salvajada aquella la de ir enseñándole el camino al bueno de Zizou. Cómo atizaban. Supongo que ahora respiran aliviados. Ese alivio del que se siente con la razón aunque sea ya demasiados meses después.
Zidane es imposible que te caiga mal seas del equipo que seas. Artificiero que va desactivando ultras y antimadridismos. Justo lo contrario de esa fábrica de dureza que es Mourinho. Es, además, de los hombres que te hacen dudar de tu sexualidad. Virilidad y sentimiento. Cierto despiste de tío elegante que ya vuelve, sin ponerse nunca severo, de todas las guerras. La sonrisa pícara y ese cerrar de ojos casi chinesco. Calvo guapo, al natural, sin la cosa filosófica y trascendente de Guardiola. Tipo feliz al que también se le intuye que navega sus propios dramas e incertidumbres. Lo mismo te da un cabezazo mundial con ganas de partirte el pecho que te sorprende todo de rosa, y con perrito, a punto de empezar una noche de pijamas con las amigues. Para que vean, un dios que también sabe reírse de sí mismo. Poeta. Verso suelto. Bohemio. Le aplaudo el gesto y ese despedirse a la francesa sin ruido y desapareciendo sin más. Como si nada. Y reincidente. Vuela, Zinedine. Alma libre. No te pares, haz tu camino que será también inspiración para el nuestro.